miércoles, 7 de septiembre de 2011

Dieta EPOC

Una buena alimentación y mantener un peso saludable son parte importante de la rehabilitación en las personas con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). La buena alimentación incluye el seleccionar alimentos saludables que ayuden a sanar, reparar el cuerpo y aumentar las defensas del contra las enfermedades.

Debe incluir en su alimentación una variedad de alimentos de cada grupo alimenticio. Cada grupo alimenticio provee los nutrientes más importantes. Los alimentos de un grupo no pueden ser sustituidos por los de otro grupo. Debe seleccionar una variedad de alimentos de cada grupo alimenticio y limitar la ingestión de dulces o azúcares. Comer saludablemente puede ayudarle a sentirse mejor y a respirar mejor. Se detallan a continuación los cuatro grupos de alimentos:

  • Las carnes, aves, pescado y productos lácteos tienen un alto contenido de proteínas y ayudan a mantener la fortaleza muscular. Entre los alimentos ricos en proteína están los huevos, la carne, el pescado, las aves, el queso, la leche y el yogur. La crema de cacahuate o maní, el tofú, las nueces y las semillas también tienen alto contenido de proteínas. Mucho de estos alimentos tienen alto contenido grasa y pueden contribuir a evitar la pérdida de peso.
  • Las frutas, verduras y hortalizas son una fuente de vitaminas y minerales. Sin embargo, algunas de ellas producen gases que expanden el estómago y oprimen el diafragma. Si tiene falta de aire (disnea), evite comer los alimentos que producen gases: manzanas, bróculi, repollo o coles de bruselas, col, maíz, pepinos, legumbres, melones, cebollas y pimientos.
  • Los panes, cereales, arroz y pastas son una fuente de energía duradera. Entre los más saludables están el pan integral, las pastas, las galletas de soda, avena, cereales, arroz integral y salvaje y las tortillas de maíz.
  • Los alimentos con alto contenido de potasio incluyen jugo de naranja, bananas o plátanos, frutas secas, papas, salmón y productos lácteos. Si toma diuréticos, podrían recomendarle tomar una cantidad mayor de estos alimentos o bien tomar un suplemento diario de potasio. Estos alimentos reponen el potasio que tu organismo pierde cuando elimina mucha cantidad de líquidos.

Asesoramiento en nutrición

Los pacientes con EPOC tienen necesidades especiales de nutrientes por lo que deben consultar con su médico o un especialista en alimentación certificado para ayudarles a seleccionar los alimentos de su preferencia y desarrollar un plan que les ayude a mantener un peso adecuado. También les pueden aconsejar sobre los alimentos que disminuyen la producción de bióxido de carbono; los producen gas; la cantidad de líquido que debe beber; el contenido graso que puede o debe ingerir; sobre alimentos con alto contenido de potasio; y como bajar el contenido de sal para evitar la retención de líquido, y los alimentos que pueden ayudar a contrarestar los efectos de los corticosteroides.

Las personas con EPOC tienen necesidades de alimentación específicas, porque su cuerpo metaboliza los distintos nutrientes de forma distinta a las personas normales. La EPOC produce una cantidad inusual de bióxido de carbono en la sangre. Esto puede ocasionar que el diafragma y otros músculos utilizados en la respiración se debiliten, lo que puede resultar en fallo respiratorio. La meta de un programa de alimentación para los pacientes con EPOC debe ser mantener un balance entre los alimentos que disminuyen la producción de bióxido de carbono y la demanda pulmonar resultante. Mientras las necesidades individuales pueden variar, existen algunas guías comunes para todas las personas con EPOC:

  • Aumentar la ingestión de grasas y disminuir la ingestión de carbohidratos ayuda a disminuir la producción de bióxido de carbono, lo que ayuda a disminuir la demanda en los pulmones.
  • Alcanzar, pero no exceder las calorías necesarias. Ingerir menos de las calorías necesarias aumenta la demanda en los pulmones. Un exceso de calorías ocasiona un efecto similar al aumentar la producción de bióxido de carbono.
  • Evitar el exceso de proteínas. Un exceso de proteínas también puede aumentar la producción de bióxido de carbono y reducir el suministro de oxígeno en los pulmones.
  • Evitar la ingestión excesiva de líquidos. Un exceso de líquido en el cuerpo aumenta la carga en los pulmones al aumentar la presión ee los vasos sanguíneos de los pulmones.
  • Mantener niveles adecuados de fósforo. Niveles muy bajos de fósforo pueden ocasionar fallo respiratorio. Su médico debe valorar su nivel de fósforo y recomendar suplementos si fuera necesario. Algunas fuentes de fósforo son los productos lácteos, carnes magras, pescado, granos, guisantes, cereales enteros y nueces.

Bibliografía

http://www.alfa1.org/info_alfa1_epoc_alimentacion.htm

Dieta Hipoproteica

Indicaciones

La ingestión de proteínas se debe controlar para prevenir el exceso de catabolitos de nitrógeno en la sangre y lograr un balance de nitrógeno positivo o en equilibrio. La cantidad de proteínas permitida en la dieta dependerá de las funciones hepática y renal o del tipo de diálisis a la que se sujete el paciente.

Encefalopatía hepática 0.8 g de proteína/kg de peso

Insuficiencia renal 07. G de proteína/kg de peso

Es importante que la relación energía-nitrógeno sea suficiente para lograr un balance positivo de nitrógeno (un mínimo de 150 a 200 kilocalorías por gramo de nitrógeno). En algunos pacientes hipermetabólicos puede ser de 80 kilocalorías por gramo de nitrógeno y en pacientes renales llega a ser de 400 kilocalorías por cada gramo de nitrógeno.

1 gr de nitrógeno = 6.25 g de proteínas

Para diseñar este tipo de plan alimentario se recomienda contar con el apoyo del personal de nutrición.

Distribución energética

En la dieta restringida en proteínas se utiliza de 6 a 8% de gasto energético total (GET) por lo que se aumenta los lípidos y los hidratos de carbono para cubrir las necesidades de energía

Bibliografía

Pérez Lizaur Ana Bertha, Marván Laborde Leticia, “Manual de dietas normales y terapéuticas, los alimentos en la salud y la enfermedad” PP. 196:197. 5ta Edición 2007.

Dieta Hiperproteica

La ingestión de proteínas en la dieta se debe aumentar cuando se requiere lograr un balance positivo de nitrógeno en pacientes hipercatabólicos o con pérdida masiva de proteínas por orina. La relación energía-nitrógeno debe ser suficiente y se debe vigilar la función renal.

Una dieta hiperproteica es aquella en la cual se exceden las recomendaciones establecidas para los requerimientos diarios de proteínas. Actualmente se acepta que el consumo de 0,8 g/kg/día de proteínas es suficiente para cubrir los requerimientos nutricionales del adulto normal. En las edades pediátricas dichos requerimientos son de 2 g/kg/día hasta los 3 meses, 1,4 g/kg/día entre 3 y 6 meses, 1,2 g/ kg/día entre 6 y 12 meses y 1 g/kg/día en mayores de 1 año. En niños escolares (7-10 años de edad), los requerimientos proteicos disminuyen a 0,76- 0,77 g/kg/día, muy cercanos a los recomendados en los adultos.

Estas dietas de alto contenido en proteínas y bajo contenido de frutas y hortalizas, generan una cantidad importante de ácidos, principalmente en forma de sulfatos y fosfatos. El riñón responde a esta sobrecarga ácida con un aumento en la excreción ácida neta en forma de amonio y acidez titulable. Concomitantemente, el hueso contribuye a esta respuesta con su función amortiguadora mediante la resorción ósea, con el consecuente incremento en la excreción urinaria de calcio.

Las proteínas de la dieta, según sea su tipo, difieren significativamente en cuanto a su carga ácida potencial y por lo tanto, en su efecto generador de acidosis metabólica. Una dieta con un elevado contenido en proteínas de cenizas ácidas ocasiona una pérdida de calcio excesiva debido a su contenido acidogénico. La adición de amortiguadores externos a una dieta hiperproteica, bien en forma de sales química (bicarbonato de sodio, citrato de potasio, etc.) o bien en forma de frutas y hortalizas, reduce la excreción urinaria de ácidos y de calcio. Se puede lograr así detener la resorción ósea e incluso incrementar la acreción de hueso.

Una dieta de cenizas ácidas es aquella que genera ácido en su proceso metabólico. Alimentos tales como pescado y carnes (rojas y blancas) tienen una carga ácida potencial renal elevada (PRAL, por sus siglas en inglés). Muchos productos de granos y quesos también tienen una PRAL elevada. Por el contrario, la leche y productos lácteos diferentes al queso, tales como el yogurt, tienen una PRAL baja. Las frutas y las hortalizas tienen una PRAL negativa, lo cual significa que producen cenizas alcalinas.

Las frutas y hortalizas constituyen la mayor fuente de amortiguadores en la dieta

Los cambios hemodinámicos inducidos por la ingesta proteica permiten al riñón excretar mayor cantidad de productos de desecho nitrogenados derivados de proteínas. Sin embargo, a la larga ésto puede tener consecuencias adversas. El aumento de la presión y flujo intraglomerulares inducido por la carga proteica ocasiona cambios fisiopatológicos, los cuales mantenidos en el tiempo causan daño glomerular progresivo y esclerosis, particularmente en riñones con daño pre-existente (48). Sin embargo, los efectos hemodinámicos de la dieta hiperproteica a largo plazo sobre riñones normales no se conocen totalmente, aunque ciertamente existe el riesgo teórico. Un grupo de individuos particularmente susceptible es el de los pacientes obesos, quienes presentan hiperemia e hiperfiltración.

Efectos de las dietas hiperproteicas en ancianos

Los efectos de las proteínas en la dieta pueden ser de mayor importancia en la medida en que envejecemos. La capacidad renal para generar amonio y excretar hidrogeniones disminuye con la edad

Bibliografía

http://www.scielo.org.ve/pdf/avn/v22n2/art07.pdf

Dieta Hipocalorica

El plan de alimentación restringido en energía se utiliza para producir un balance energético negativo y en consecuencia una disminución de peso.

Se emplea en sujetos adultos que deben reducir su peso corporal porque tienen un exceso de grasa corporal y un índice de masa corporal mayo a 27. En niños y adolescentes existen varias estrategias para disminuir el peso corporal, antes de recurri a dietas hipoenergéticas que puedan comprometer su crecimiento

Tratamiento integral

Plan de alimentación hipoenergético

Orientación alimentaria

Ejercicio

Terapia conductual

Metas accesibles:

A corto plazo. Disminución del 10% del peso actual de la persona

A largo plazo. Obtener y/o mantener el peso saludable de la persona

En teoría, un kilogramo de masa grasa equivale a siete mil kcal. Por lo que un déficit energético de siete mil kcal. Produce una disminución de un kilogramo de grasa corporal. Para disminuir alrededor de medio kilogramo de peso a la semana es recomendable un déficit energético semanal de 3500 kcal

1 kg de masa grasa corporal = 7,000 kcal

Déficit energético de 500kcal/día =pérdida de masa de 500g/semana

Alimentación correcta

En adultos disminuir alrededor de 500kcal/día

En niños sólo que el IMC exceda el percentil 97, se puede reducir la ingestión energética, sin comprometer el crecimiento.

De 3 a 5 comidas al día

Alimentación baja en CHOS

De 400 -800 kcal, si el aporte es menor se recomienda un complemento de vitaminas y nutrimentos orgánicos.

Alimentos permitidos.

Leche descremada

Verduras y frutas

Licuados o malteadas que sustituyen el desayuno y la cena

Cereales industrializados con leche descremada y fruta

Bibliografía

Pérez Lizaur Ana Bertha, Marván Laborde Leticia, “Manual de dietas normales y terapéuticas, los alimentos en la salud y la enfermedad” PP. 189:190. 5ta Edición 2007.

Dieta Hipercalorica

Indicaciones

El plan de alimentación con un aumento en la recomendación de energía se utiliza para lograr un balance energético positivo, de modo que el sujeto aumente de peso o mantenga el peso en condiciones hipermetabólicas (sepsis, quemaduras, etc.)

Este plan se utiliza en pacientes que tienen un déficit de peso corporal de 20% o más, que no tengan problemas de anorexia nerviosa o de bulimia, a menos que estén bajo tratamiento interdisciplinario.

Es importante analizar el apetito y la capacidad del sujeto para comer las cantidades de alimentos que se requieren, o buscar una vía de alimentación (oral, enteral, parenteral o mixta) adecuada para lograr que el paciente consuma lo que necesita. Si la alimentación hiperenergética es por vía oral, se sugiere dividirla en seis o siete tiempos de comida.

Distribución energética

Se recomienda que el plan tenga una distribución normal de sustratos energéticos ( a menos que el paciente requiera modificaciones por su estado patológico) y que sea adecuado en vitaminas y nutrimentos inorgánicos. Para el cálculo de la energía es necesario considerar el peso real del sujeto y la tolerancia a la carga energética.

Conviene buscar alimentos de alta densidad energética (helados, sopas cremas enriquecidas, malteadas, etc.) y servir los alimentos sólidos al principio de las comidas y los líquidos al final, ya que éstos propician la sensación de plenitud.

El plan de alimentación hiperenergético se debe combinar con fisioterapia o ejercicio adecuado para lograr un incremento en la masa muscular y no en la masa grasa. Las dietas modificadas en energía deben ser lo más flexibles y creativas que sea posible, para lograr la incorporación de hábitos alimentarios adecuados.

Bibliografía

Pérez Lizaur Ana Bertha, Marván Laborde Leticia, “Manual de dietas normales y terapéuticas, los alimentos en la salud y la enfermedad” PP. 194:195. 5ta Edición 2007.

Dieta Baja En Colesterol

Las hipercolesterolemias tienen gran interés dentro de las dislipidemias por su contribución en el desarrollo de la arterosclerosis.

La HLP tipo II puede presentar distintas formas:

a) Hipercolesterolemia familiar (fenotipo IIa). Es un defecto que consiste en la falta de receptores de las LDL de forma total en los homocigotos o arcial en los heterocigotos, que provoca el aumento de las LDL y del colesterol total

b) Hipercolesterolemia poligénica. Es la forma más frecuente de hipercolesterolemias primarias, pues representa el 80% de ellas. Así como en la anterior existe un déficit muy grave de receptores a las LDL, en la poligénica éstos son normales.

c) Hiperlipidemia familiar combinada. Se caracterizas por la elevación del colesterol o de los triglicéridos, o de ambos a la vez, que presentan miembros de una misma familia, atribuible a un aumento de la síntesis de apoproteína B que se traduce en un incremento de VLDL, secretadas por el hígado.

Tratamiento dietético

Los parámetros nutricionales que deben controlarse de manera precisa en las dislipoproteinemias son:

Lípidos

Se recomienda limita los lípidos totales de la dieta entre el 30 y 35% del total energético. La procedencia de las grasas alimentarias es de gran importancia en el tratamiento de los trastornos lipídicos.

a) Ácidos grasos saturados. Se recomienda especialmente su reducción a menos del 7% del valor energético total de la dieta. Los ácidos grasos saturados actúan disminuyendo la síntesis y la actividad de los receptores de las LDL en el hígado. La presencia en la dieta de los ácidos grasos saturados (láurico, mirístico y palmítico sobre todo) en cantidad importante se asocia a niveles elevados de colesterol sanguíneo.

b) Ácidos grasos poliinsaturados (omega 6). El aporte de ácidos poliinsaturados (PUFA) es beneficioso, ya que está demostrado que los de la seria omega-6, en particular el ácido linoleico, tienen un efecto depresor del colesterol.

Sin embargo se debe evitar un aporte excesivo de poliinsaturados (menos del 10% de las calorías totales) ya que su exceso presenta algunos riesgos, entre los que destacan su efecto depresor del colesterol de las HDL, su incidencia en litiasis biliar, y otras consecuencias a largo plazo mal conocidas(a partir de las observaciones efectuadas en animales).

c) Ácidos grasos poliinsaturados (omega-3). Se recomienda el consumo de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga de la serie omega.-3 (eicosapentanoico EPA o C 20:5 y docosahexaenoico DHA o C 22:6) presentes en las grasas de pescados y animales marinos. Su efecto sobre el nivel plasmático del colesterol no es muy valorable, pero sí está demostrado que aumenta las HDL y, sobre todo, que disminuye los triglicéridos plasmáticos. Paralelamente ejercen una función inhibidora sobre la agregación plaquetaria y sobre la trombogénesis al favorecer la formación de ciertas prostaglandinas. También, disminuyen la viscosidad sanguínea, aumentan la actividad fibrinolítica, reducen la respuesta a las catecolaminas y bajan la tensión arterial.

Se recomienda el consumo de pescado azul dos o tres veces por semana.

d) Ácidos grasos Monoinsaturados. Los ácidos grasos Monoinsaturados, cuyo principal representante – el ácido oleico- es un componente importante del aceite de oliva, después de numerosos estudios, se consideran beneficiosos cuando sustituyen a las grasas saturadas, por su efecto depresor del colesterol plasmático sin que alteren las HDL.

e) Colesterol. El colesterol dietético es capaz de modificar la concentración del colesterol plasmático en el hombre, aunque con diferencias, en ocasiones, importantes de un individuo a otro.

La absorción de colesterol alimentario depende de varios factores como el tránsito intestinal, o la presencia de los esteroles vegetales o marinos, que compiten con el colesterol reduciendo su absorción. Éste es el caso del marisco. El marisco es, en general, pobre en grasa pero contiene ácidos grasos n-3 en proporciones variables. También, contiene colesterol con diferencias según la especie. Los más ricos son las gambas y los calamares; y los más pobres, los mejillones.

Los moluscos de concha, al contener esteroles marinos, disminuyen la absorción del colesterol. El colesterol alimentario actúa de forma sinérgica con los ácidos grasos saturados para aumentar el nivel plasmático de colesterol.

Las cifras de colesterol alimentario que se suelen recomendar están alrededor de los 200 mg/día, aunque podría llegarse a un aporte prácticamente nulo mediante una dieta vegetariana; pero sucede que ésta sería difícilmente aceptada por individuos no acostumbrados a prescindir de alimentos de origen animal.

Glúcidos

El aporte de la dieta debe estar alrededor de 50-60% de la ración calórica total, sobre todo bajo forma de glúcidos complejos. El exceso de glúcidos simples puede estar relacionado con un aumento de triglicéridos y conducir a una dieta hipercalórica.

Esteroles y estanoles vegetales.

El consumo de alimentos enriquecidos en esteroles o estanoles vegetales (alimentos funcionales) mejora el perfil lipídico ya que disminuye las concentraciones plasmáticas de colesterol-LDL. Las cantidades efectivas son de 2g aproximadamente.

Fibra

Parece demostrado que las dietas ricas en fibra producen descenso de las concentración plasmática de colesterol, a expensas sobre todo de las LDL sin que haya variación sobre las HDL y los triglicéridos. Estos descensos se han relacionado con un aumento de la excreción fecal de colesterol y ácidos biliares.

Existen numerosos estudios realizados en este sentido que indican que el efecto de las fibras sobre los lípidos sanguíneos varía según varía según el tipo de fibra utilizada.

Así, la pectina, las fibras de las leguminosas y las del salvado de avena tienen un efecto hipocolesterolemiante, mientras que las del salvado de trigo y de maíz no producen dicho efecto.

Se recomienda una dieta que contenga de 20 a 30 g de fibra al día.

Fuente Cantidad (g)

Pectina 6-40

Gomas 8-36

Granos secos o leguminosas 100-150

Salvado de avena seco 25-100

Harina de avena 57-140

Psilio 10-30

Cantidad de fibra soluble que se requiere diariamente para producir un efecto reductor de lípidos

Proteínas

Deben mantenerse los valores normales que corresponden a la dieta equilibrada, aunque es importante tener presente la asociación que suele haber entre proteínas y grasas saturadas en las carnes, por lo que se recomienda disminuir las proteínas animales y aumentar las vegetales.

Bibliografía

“Alimentación y Dietoterapia”, P. Cervera, J Clapés, R. Rigolfas, Mc Graw Hill 4 edición, 330:332.

Dieta Astringente

La hipertrigliceridemia, que se caracteriza por un aumento de los triglicéridos plasmáticos, no parece ser un factor de riego tan importante de enfermedades cardiovasculares, excepto en las mujeres de edad media.

Sin embargo, la hipertrigliceridemia refleja a menudo la presencia de condiciones asociadas a un aumento de los riesgos de enfermedad cardiovascular, como la obesidad, la diabetes y las cifras de HDL disminuidas.

El tratamiento de la hipertrigliceridemia debe contempla los siguientes puntos:

1) Supresión del alcohol, ya que éste aumenta la síntesis de VLDL y, por tanto, de triglicéridos.

2) Reducción de peso en pacientes obesos o con sobrepeso (la obesidad está presente en un elevado porcentaje de estos pacientes).

La dieta se basará fundamentalmente en:

-Energía. Dieta adecuada a las necesidades de cada individuo. Si éste es obeso deberá seguir una alimentación hipocalórica hasta conseguir el normopeso, que deberá mantener posteriormente.

-Glúcidos. Serán de preferencia completos. Los glúcidos solubles pueden favorecer el aumento de triglicéridos en personas que presentan una hipertrigliceridemia inducida por los glúcidos, además de contribuir a la insaturación de la obesidad. Si los triglicéridos continúan elevados después de un tiempo de seguir la pauta dietética, se deberá disminuir la fruta e incluso en algunos casos deberá suprimirse.

-Grasas. El aporte lipídico debe representar un 30-35%, aproximadamente, del aporte energético total, con una disminución de ácidos grasos saturados.

Las grasas poliinsaturadas omega 3 tienen un efecto depresor de los triglicéridos, por lo que se recomienda el consumo de pescado azul.

Dieta a prescribir

Este tipo de dieta precisa un control de alimentos muy similar al descrito para el tratamiento de la obesidad.

Dislipoproteinemia tipo I

Este tipo, que es debida a algunos defectos genéticos relacionados con la lipoproteinalipasa (LPL), no es muy frecuente. También llamada quilomicronemia familiar, se caracteriza por un aumento de triglicéridos y quilomicrones. Su tratamiento exige una restricción muy severa de lípidos totales, por debajo de los 30g en el adulto y de 10 a 15g/día en el niño menor de 12 años.

Dislipoproteinemia tipo III

La hiperlipoproteinemia tipo III o disbetalipoproteinemia familiar se caracteriza por la presencia de una lipoproteína anormal la B-VLDL.

Hay aumento del colesterol y delos triglicéridos, así como de la B-VLDL.

La dieta en este caso será muy parecida a la del tipo IV o hipertrigliceridemia, con una restricción absoluta de alcohol y restricción de grasas saturadas.

Dislipoproteinemia tipo V

Los quilomicrones y las VLDL comparten un mismo sistema enzimático para su depuración en el torrente sanguíneo. El tratamiento de la hiperlipoproteinemia tipo V se basa en la restricción severa de los ácidos grasos de cadena larga con suplementación de triglicéridos de cadena media (MCT), además de la supresión absoluta del alcohol.

Bibliografía

“DIETAS TERAPÉUTICAS”, PP 334:337