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miércoles, 7 de septiembre de 2011

Intolerancia a la Lactosa

La intolerancia a la lactosa, un azúcar de la leche, es producto de la deficiencia de la enzima lactasa. En realidad, la deficiencia se considera un trastorno normal de los mamíferos adultos, con conservación de la actividad enzimática hasta la edad adulta resultado de una mutación genética.

Se considera la deficiencia enzimática más frecuente; más de la mitad de los adultos está afectada. Esta anomalía es especialmente frecuente en individuos de orígenes africano. Asiático, mediterráneo y estadounidense; la tolerancia a la lactosa es muy prevalente en el norte de Europa.

La intolerancia a la lactosa se diferencia de la alergia a las proteínas de la leche. Los individuos alérgicos a la leche de vaca pueden consumir leches alternativas. Sin embargo, todas (de vaca, cabra u oveja) contienen lactosa. Los productos lácteos como el queso y la mantequilla incluyen proteínas de la leche, razón por la cual no pueden comerlos las personas con alergia real, aunque contienen cantidades inocuas de lactosa.

Casi todos los individuos con intolerancia a la lactosa de origen genético pueden tolerar al menos 5g de lactosa contenida en 100 ml de leche sin presentar síntomas.

Los síntomas gastrointestinales atribuidos por muchos individuos a la intolerancia a la lactosa pueden representar una forma de síndrome de colon irritable de causa aún desconocida. En términos de la proporción en la cual los síntomas son efectos de la lactosa en pacientes con mala digestión, no hay diferencia reconocible entre la leche entera y descremada; las recomendaciones para tales individuos de utilizar productos lácteos de leche entera para atenuar los síntomas carecen de fundamento.

Para los individuos con intolerancia a la lactosa que consumen más de 15g por día del hidrato de carbono se dispone de una variedad de productos sin lactosa o con hidrólisis de ésta.

La alimentación libre en lactosa se utiliza para personas que presentan flatulencia, dolor abdominal y diarrea asociados a la ingestión de productos que contienen lactosa (azúcar de la leche), como la leche, los quesos frescos (panela, Oaxaca, requesón, cottage), el yogur, etc. Los quesos maduros contienen menos cantidad de lactosa, el caseinato de calcio no contiene lactosa.

Alimento

Medida y cantidad

Contenido aproximado de lactosa (g)

Leche condensada

1 taza (240 ml)

35.0

Leche evaporada

1 taza (240 ml)

24.0

Leche en polvo

30 g

15.5

Leche entera semidescremada y descremada

1 taza (240 ml)

10 a 12

Helado normal y bajo en grasa

½ taza (60 g)

6 a 9

Leche de cabra

1 taza (240 ml)

8.1

Yogur

1 taza (60 g)

6.0

Queso cottage, panela

1 taza (60 g)

5.5

Leche hidrolizada

1 taza (240 ml)

3.0

Sherbet

½ taza (60 g)

2.0

Queso camembert

30 g

0.8

Crema

30 g

0.8

Queso parmesano, gouda

30 g

0.7

Crema dulce

1 cucharada (15 g)

0.6

Crema ácida

1 cucharada (15 g)

0.5

Queso amarillo

30 g

0.5

Mantequilla

1 cucharadita (5 g)

Trazas

Bibliografía

“Manual de dietas normales y terapéuticas”, Pérez Lizaur Ana Bertha, Editorial la prensa médica mexicana, 5aq. Edición, PPP. 202.

“Nutrición en la práctica clínica”, L. Katz David, Editorial Wolters Kluwer, 2da Edición, PP. 277-278.

Dieta Diabetes

Se caracteriza por un déficit absoluto o relativo de insulina, lo que origina hiperglucemia, con tendencia a afectación de pequeños y grandes vasos a largo plazo. El déficit de insulina se debe a un defecto de su secreción, de su acción, o de ambas.

La hiperglucemia mantenida se asocia a alteraciones a largo plazo de múltiples órganos, especialmente riñón, ojos, sistema nervioso, corazón, y vasos sanguíneos, en relación con la aparición de microangiopatía y microangiopatía. Las complicaciones crónicas son, por lo tanto, nefropatía, retinopatía, neuropatía periférica y/o autónoma y enfermedad cardiovascular. Además de estas complicaciones crónicas, en la evolución de la enfermedad pueden aparecer complicaciones agudas, como la hipoglucemia, la cetosis y la situación hiperosmolar.

La diabetes mellitus se considera en la actualidad uno de los problemas principales de salud. Su prevalencia aumenta a medida que se incrementa la esperanza de vida de la población.

La diabetes mellitus se caracteriza por un déficit absoluto o relativo de insulina, debido a un defecto de su secreción, de su acción o de ambas. En algunos pacientes en situaciones de estrés metabólico, la elevación de las hormonas contrainsulares y de ciertas citoquinas puede desarrollar un cuadro similar a la diabetes mellitus se originan alteraciones del metabolismo no sólo de los hidratos de carbono, sino también de las proteínas y de los lípidos.

Diabetes Mellitus tipo 1 (DM1) Resultado de la destrucción de las células beta del páncreas; la mayoría de los casos cursa con deficiencia absoluta de insulina.

Diabetes Mellitus tipo 2 (DM2) Consecuencia de un defecto progresivo en la secreción de insulina o un incremento en la resistencia a ella.

Otros tipos de diabetes. Pueden deberse a causas genéticas, enfermedad exócrina del páncreas o exposición a drogas o sustancias químicas.

Diabetes Mellitus Gestacional (DMG). Se diagnostica durante el embarazo.

Para evitar la aparición de complicaciones, el paciente diabético debe realizar ejercicio físico de forma habitual, mantener las pautas establecidas en su dieta e iniciar tratamiento farmacológico con antidiabéticos orales o insulina cuando sea necesario.

La dieta recomendable para un paciente diabético debe contener entre 10 y 20% de las calorías totales en forma de proteína, no más de 20% como grasa saturada y poliinsaturada y el resto, 60-70% del valor calórico total, en forma de grasa monoinsaturada e hidratos de carbono. Esto significa que la dieta del paciente diabético debe ser variada, incluyendo alimentos como cereales integrales, legumbres, fruta, verdura y lácteos descremados. Si se precisa aumentar la grasa monoinsaturada se pueden incorporar a la dieta alimentos como aceite de oliva, aceitunas, aguacate y frutos secos, con el objetivo de alcanzar y mantener un control glucémico y un peso próximos a los normales.

Existen situaciones especiales en la vida del diabético que hacen que la dieta deba adaptarse: edad, embarazo, enfermedades intercurrentes, obesidad, hipertensión arterial, hiperlipidemia e insuficiencia renal. En caso de precisar nutrición artificial, las indicaciones, el tipo de soporte nutricional y el desarrollo de complicaciones son similares a los de los pacientes sin diabetes

La nutrición artificial en pacientes diabéticos exige una adaptación individualizada de la prescripción de macronutrientes y del tratamiento farmacológico hipoglucemiante.

Fibra.

La fibra alimentaria debe de estar presente en la dieta de la diabetes mellitus, aunque no existen diferencias en las recomendaciones de la cantidad o el tipo de fibra, en comparación con la población general,

La fibra insoluble, como la que está presente en los cereales o el arroz integrales, modifica poco la glucemia posprandial y tiene mayor influencia sobre la masa fecal y el tiempo de tránsito intestinal.

La fibra soluble, que se halla preferentemente en frutas, verduras y legumbres, sí se puede disminuir la glucemia posprandial, la glucemia diaria media y la frecuencia de hipoglucemias. Por eso, su consumo habitual puede reducir los requerimientos de insulina.

La fibra alimentaria puede mejorar también el perfil lipídico por disminución compensadora del consumo de alimentos ricos en grasa y cambios en el metabolismo lipídico, que conducen a concentraciones menores de LDL-C

Edulcorantes artificiales

El uso de edulcorantes artificiales es aceptable, sin riesgos para la salud en las dosis comunes en alimentación humana. Las bebidas con edulcorantes artificiales pueden sustituir a las bebidas refrescantes habituales que producen mayores elevaciones de glucemia.

Alcohol

Las bebidas alcohólicas pueden ser una fuente de calorías que debe ser tenida en cuenta. Además de dificultar la pérdida de peso, pueden aumentar la hipertrigliceridemia en pacientes predispuestos a esta alteración. El consumo de alcohol aumenta el riesgo de hipoglucemia si no se consume con alimentos. Por estas razones, se suele aconsejar a los pacientes con diabetes mellitus que eviten la bebida de alcohol o la limiten a unos 15g/día en mujeres (una bebida al día) y a 30g/día en varones (dos bebidas al día)

En pacientes diabéticos bien controlados la ingesta de alcohol en cantidad modera no está contraindicada. Si se ingiere alcohol, se debe consumir con los alimentos y se debe contabilizar el aporte calórico (7kcal/g), intercambiándolo por 1g de grasa o dos raciones de intercambio de grasa.

Bibliografía

“Tratado de Nutrición” Tomo IV, Ángel Gil, Editorial Medica Panamericana, 2da Edición, PP. 473, 479, 480, 489.

“Nutriología Medica” Esther Casanueva, Editorial Medica Panamericana, Tercera Edición, PP.476

Dieta Purinas

Una dieta baja en purinas consiste en alimentos que tienen un bajo contenido de purinas. Las purinas son unas sustancias que se encuentran en los alimentos y son producido naturalmente por el cuerpo. La purinas son degradadas por el cuerpo y transformadas en ácido úrico. Los riñones normalmente filtran el ácido úrico y el ácido úrico sale del cuerpo por la orina. Sin embargo, las personas con gota tienen a veces un aumento del ácido úrico en la sangre. El ácido úrico puede elevarse debido a que el cuerpo produce demasiado. Puede también elevarse porque el cuerpo no desecha suficiente ácido úrico por la orina. Niveles altos de ácido úrico pueden hacer que se formen cristales de urato en las articulaciones. El aumento de estos cristales causas inflamación, lo cual se llama ataque de gota o un dolor de gota.

Los ataques de gota se pueden tratar y prevenir con medicamento. Hacer cambios dietéticos como limitar las cantidades de purinas puede también ayudar a tratar y prevenir los ataques de gota. Cambios en el estilo de vida como mantener un peso sano, limitar el consumo de alcohol e incrementar los líquidos puede también ayudar a prevenir los ataques de gota.

Una cantidad diversa de alimentos contiene purinas en diferentes cantidades. Abajo hay una lista de alimentos que muestra que alimentos son una fuente alta, media y baja de purinas. Evite los alimentos altos en purinas. Pregúntele a su médico cómo puede acomodar los alimentos medios y bajos en purinas en su dieta.

· Alimentos altos en purinas:

o Anchoas.

o Hueva (huevos de pez).

o Pescados como el arenque y la caballa.

o Sardinas.

o Escalopas y mejillones.

o Aves de caza, como ganso, pato y perdiz.

o Visceras: cerebro, corazón, riñón, hígado y mollejas.

o Extractos de carnes.

o Picadillo.

o Las sopas, caldos y consomé.

o Salsa hecha con jugo de carne (gravy).

o Levadura (panadería y cervecería) tomada en forma de suplemento.

Dieta Hiposodica

La ingestión de sodio en la dieta se controla para mantener el estado de hidratación, impedir la retención de líquidos o la hipertensión y para facilitar el manejo de la insuficiencia hepática, renal y cardiaca.

La pielonefritis y el riñón poliquistico son estados patológicos en los que se pierde sodio y por lo general aumenta su requerimiento. Las dietas controladas en el contenido de sodio son:

Plan de alimentación de cuatro mil a cinco mil miligramos de sodio 8174 a 217 miliequivalentes)

Es una alimentación prácticamente normal, que limita el consumo de los alimentos que han sido salados para su conservación (por ejemplo, cecina, bacalao, machaca, aceitunas, etc.)

Plan de alimentación de dos mil miligramos de sodio (87 miliequivalentes)

Implica una restricción leve. Es una alimentación normal, que limita los alimentos que se conservan por medio del salado, los embutidos, los productos de salchichonería, botanas, y los enlatados ( a excepción de los almíbares). Se permite cocinar con pequeñas cantidades de sal, pero prohíbe la sal de mesa.

Plan de alimentación de mil miligramos de sodio (43 miliequivalentes)

Implica una restricción modera,. En este plan alimentario no se debe agregar sal al preparar los alimentos y menos aún en la mesa. Se eliminan los embutidos. Los productos de salchichonería, los enlatados y los alimentos que contengan conservadores ricos en sodio, como el benzoato de sodio, el glutamato monosódico, y el nitrato de sodio, entre otros. Los alimentos salados como botanas saladas, aceitunas, nueces, cacahuates, cecina, machaca o bacalao se eliminan, a la vez que se restringen los productos de panadería a cuatro raciones como máximo y la leche se utiliza con moderación.

Plan de alimentación de 500 miligramos de sodio (22 miliequivalentes)

Implica una restricción severa. Esta dieta se debe utilizar por periodos cortos o sólo para exámenes de laboratorio. La alimentación es limitada y se eliminan el pan y las pastas; entre los cereales sólo se permite la tortilla de maíz sin conservadores. Se restringen las verduras ricas en sodio (como zanahoria, espinacas, apio, betabel, y acelgas).

Plan de alimentación de 250 miligramos de sodio (11 miliequivalentes)

Implica una restricción estricta. No se recomienda aplicar esta dieta, pero en casos muy específicos se podría utilizar por periodos muy cortos o para exámenes de laboratorio.

La alimentación es limitada, la leche debe de ser baja en sodio y se restringe la cantidad de proteína. También se controla el contenido de sodio del agua para beber.

Las principales sugerencias en relación con las dietas modificadas en el contenido de sodio son:

La modificación debe recomendarse en términos de miligramos o miliequivalentes

La restricción de sodio depende de la severidad del padecimiento y del uso de los diuréticos

La posibilidad de utilizar sustitutos de la sal debe especificarse, ya que la mayoría de estos contienen potasio y puede haber contraindicación para su uso.

Los medicamentos, principalmente los antiácidos, contienen cantidades importantes de sodio, por lo que se debe vigilar su prescripción.

Las comidas preparadas, rápidas y las comidas en restaurantes, por lo general son ricas en sodio, por lo que deben evitarse.

Los platillos deben ser apetitosos. Para Ello se pueden utilizar hierbas y especias que den sabor a los alimentos.

El chile en su infinidad de variedades y preparaciones puede aumentar la palatabilidad de los platillos y así mejorar el apetito de los pacientes.

Las dietas con restricción severa de sodio deben considerar siempre el contenido de sodio del agua que ingiera la persona.

Las dietas de menos de 1500 miligramos de sodio son difíciles de consumir y diseñar, por lo que sólo se deben recomendar cuando el sujeto reciba un beneficio real en su tratamiento.


Bibliografía

Pérez Lizaur Ana Bertha, Marván Laborde Leticia, “Manual de dietas normales y terapéuticas, los alimentos en la salud y la enfermedad” PP. 207:209. 5ta Edición 2007.

Dieta EPOC

Una buena alimentación y mantener un peso saludable son parte importante de la rehabilitación en las personas con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). La buena alimentación incluye el seleccionar alimentos saludables que ayuden a sanar, reparar el cuerpo y aumentar las defensas del contra las enfermedades.

Debe incluir en su alimentación una variedad de alimentos de cada grupo alimenticio. Cada grupo alimenticio provee los nutrientes más importantes. Los alimentos de un grupo no pueden ser sustituidos por los de otro grupo. Debe seleccionar una variedad de alimentos de cada grupo alimenticio y limitar la ingestión de dulces o azúcares. Comer saludablemente puede ayudarle a sentirse mejor y a respirar mejor. Se detallan a continuación los cuatro grupos de alimentos:

  • Las carnes, aves, pescado y productos lácteos tienen un alto contenido de proteínas y ayudan a mantener la fortaleza muscular. Entre los alimentos ricos en proteína están los huevos, la carne, el pescado, las aves, el queso, la leche y el yogur. La crema de cacahuate o maní, el tofú, las nueces y las semillas también tienen alto contenido de proteínas. Mucho de estos alimentos tienen alto contenido grasa y pueden contribuir a evitar la pérdida de peso.
  • Las frutas, verduras y hortalizas son una fuente de vitaminas y minerales. Sin embargo, algunas de ellas producen gases que expanden el estómago y oprimen el diafragma. Si tiene falta de aire (disnea), evite comer los alimentos que producen gases: manzanas, bróculi, repollo o coles de bruselas, col, maíz, pepinos, legumbres, melones, cebollas y pimientos.
  • Los panes, cereales, arroz y pastas son una fuente de energía duradera. Entre los más saludables están el pan integral, las pastas, las galletas de soda, avena, cereales, arroz integral y salvaje y las tortillas de maíz.
  • Los alimentos con alto contenido de potasio incluyen jugo de naranja, bananas o plátanos, frutas secas, papas, salmón y productos lácteos. Si toma diuréticos, podrían recomendarle tomar una cantidad mayor de estos alimentos o bien tomar un suplemento diario de potasio. Estos alimentos reponen el potasio que tu organismo pierde cuando elimina mucha cantidad de líquidos.

Asesoramiento en nutrición

Los pacientes con EPOC tienen necesidades especiales de nutrientes por lo que deben consultar con su médico o un especialista en alimentación certificado para ayudarles a seleccionar los alimentos de su preferencia y desarrollar un plan que les ayude a mantener un peso adecuado. También les pueden aconsejar sobre los alimentos que disminuyen la producción de bióxido de carbono; los producen gas; la cantidad de líquido que debe beber; el contenido graso que puede o debe ingerir; sobre alimentos con alto contenido de potasio; y como bajar el contenido de sal para evitar la retención de líquido, y los alimentos que pueden ayudar a contrarestar los efectos de los corticosteroides.

Las personas con EPOC tienen necesidades de alimentación específicas, porque su cuerpo metaboliza los distintos nutrientes de forma distinta a las personas normales. La EPOC produce una cantidad inusual de bióxido de carbono en la sangre. Esto puede ocasionar que el diafragma y otros músculos utilizados en la respiración se debiliten, lo que puede resultar en fallo respiratorio. La meta de un programa de alimentación para los pacientes con EPOC debe ser mantener un balance entre los alimentos que disminuyen la producción de bióxido de carbono y la demanda pulmonar resultante. Mientras las necesidades individuales pueden variar, existen algunas guías comunes para todas las personas con EPOC:

  • Aumentar la ingestión de grasas y disminuir la ingestión de carbohidratos ayuda a disminuir la producción de bióxido de carbono, lo que ayuda a disminuir la demanda en los pulmones.
  • Alcanzar, pero no exceder las calorías necesarias. Ingerir menos de las calorías necesarias aumenta la demanda en los pulmones. Un exceso de calorías ocasiona un efecto similar al aumentar la producción de bióxido de carbono.
  • Evitar el exceso de proteínas. Un exceso de proteínas también puede aumentar la producción de bióxido de carbono y reducir el suministro de oxígeno en los pulmones.
  • Evitar la ingestión excesiva de líquidos. Un exceso de líquido en el cuerpo aumenta la carga en los pulmones al aumentar la presión ee los vasos sanguíneos de los pulmones.
  • Mantener niveles adecuados de fósforo. Niveles muy bajos de fósforo pueden ocasionar fallo respiratorio. Su médico debe valorar su nivel de fósforo y recomendar suplementos si fuera necesario. Algunas fuentes de fósforo son los productos lácteos, carnes magras, pescado, granos, guisantes, cereales enteros y nueces.

Bibliografía

http://www.alfa1.org/info_alfa1_epoc_alimentacion.htm

Dieta Hipoproteica

Indicaciones

La ingestión de proteínas se debe controlar para prevenir el exceso de catabolitos de nitrógeno en la sangre y lograr un balance de nitrógeno positivo o en equilibrio. La cantidad de proteínas permitida en la dieta dependerá de las funciones hepática y renal o del tipo de diálisis a la que se sujete el paciente.

Encefalopatía hepática 0.8 g de proteína/kg de peso

Insuficiencia renal 07. G de proteína/kg de peso

Es importante que la relación energía-nitrógeno sea suficiente para lograr un balance positivo de nitrógeno (un mínimo de 150 a 200 kilocalorías por gramo de nitrógeno). En algunos pacientes hipermetabólicos puede ser de 80 kilocalorías por gramo de nitrógeno y en pacientes renales llega a ser de 400 kilocalorías por cada gramo de nitrógeno.

1 gr de nitrógeno = 6.25 g de proteínas

Para diseñar este tipo de plan alimentario se recomienda contar con el apoyo del personal de nutrición.

Distribución energética

En la dieta restringida en proteínas se utiliza de 6 a 8% de gasto energético total (GET) por lo que se aumenta los lípidos y los hidratos de carbono para cubrir las necesidades de energía

Bibliografía

Pérez Lizaur Ana Bertha, Marván Laborde Leticia, “Manual de dietas normales y terapéuticas, los alimentos en la salud y la enfermedad” PP. 196:197. 5ta Edición 2007.

martes, 5 de julio de 2011

Yodo

Ultraoligominerales

Como yodo, selenio, manganeso, molibdeno, cromo y algunos otros minerales no esenciales, se encuentran en el cuerpo en cantidades pequeñas; sus cantidades típicamente se miden en microgramos. Cada uno de estos elementos tiene una o más funciones esenciales. Debido a sus pequeñas cantidades en los tejidos humanos, son necesarios instrumentos analíticos especiales y laboratorios ultra limpios para el análisis sistemático o para el trabajo experimental relacionado con los ultraoligominerales.

Yodo

La deficiencia de yodo en EE. UU. Y en muchos países occidentales se ha eliminado prácticamente con la yodación de la sal. Sin embargo, las personas que viven en muchas zonas montañosas del mundo y en algunas regiones de delta que están en zonas bajas siguen teniendo ingestas bajas de yodo debido al bajo contenido de yodo del suelo de cultivo. Otras personas que viven en tierras bajas pueden tener un elevado consumo de bociógenos que reducen la utilización del yodo por la glándula tiroides. El cuerpo contiene normalmente de 20 a 30 mg de yodo, de los cuales más del 75% está en la glándula tiroides y el resto está distribuido por todo el cuerpo, especialmente en la glándula mamaria lactante, la mucosa gástrica y la sangre. El yodo de la dieta es necesario para síntesis de hormonas tiroideas.

Absorción, transporte, almacenamiento y excreción

El yodo se absorbe fácilmente en forma de yoduro. En la circulación el yodo está libre y unido a proteínas, aunque predomina el yodo unido. La excreción se realiza principalmente por vía urinaria, aunque se encuentran cantidades pequeñas en las heces como consecuencia de la secreción biliar.

Funciones

El yodo se almacena en la glándula tiroides, donde se utiliza para la síntesis de triyodotironina (T3) y tiroxina (T4). Se puede inhibir la captación de los iones de yoduro por las células tiroideas con bociógenos (sustancias que aparecen de forma natural en los alimentos). Las hormonas tiroides son degradadas en las células diana y en el hígado, y en condiciones normales el yodo está muy conservado. El selenio es importante para el metabolismo del yodo debido a su presencia en una enzima responsable para la formación de T3 activa a partir de la tiroglobulina almacenada en la glándula tiroides.

Ingesta dietética de referencia

Se ha propuesto que es suficiente una ingesta de yodo de 150 mg/día en todos los adultos y adolescentes. La CDR de las mujeres gestantes y lactantes aumenta hasta 220 mg y 290mg, respectivamente. La CDR es de 100 mg para lactantes de hasta 6 meses de edad y 130 mg para lactantes mayores. La CDR para niños está entre 90 y 120 mg y aumenta con la edad (o el tamaño corporal)

Fuentes alimenticias e ingesta.

El yodo aparece en cantidades variables en los alimentos y el agua de bebida. Los mariscos, como alejas, langostas y otras, y las sardinas y otros peces de agua salada son la fuente más rica de yodo. Los peces de agua salada contienen de 300 a 3000 mg/kg de carne; los peces de agua dulce contienen de 20 a 40 mg/kg, pero siguen siendo buenas fuentes.

El contenido en yodo de la leche de vaca y de los huevos está determinado por los yoduros disponibles en la dieta del animal; el contenido en yodo de las verduras varía de acuerdo con el contenido en yodo del terreno en el que crecen.

El yodo también entra en la cadena alimenticia a través de los yodóforos, que se utilizan como desinfectantes en el procesado de los productos lácteos, como colorantes y como acondicionadores de la masa. Estas fuentes añaden cantidades significativas de yodo al aporte alimenticio.

Se debe fomentar la utilización de sal yodad en algunas zonas para prevenir el bocio. La mejor forma de obtener una ingesta adecuada de yodo es utilizar sal yodada (que tiene aproximadamente 60 mg de yodo por cada gramo de sal en EE. UU. Y en Canadá) en la preparación de alimentos. La sal marina contiene de forma natural cantidades variables de yodo y sólo aproximadamente 1/10 de la cantidad de sal yodada. Más del 50% de la sal de mesa que se vende en EE. UU. Está yodada; sin embargo, no se utiliza sal yodada en los alimentos procesados.


miércoles, 29 de junio de 2011

Dieta Modificada en Lactosa

La intolerancia a la lactosa, un azúcar de la leche, es producto de la deficiencia de la enzima lactasa. En realidad, la deficiencia se considera un trastorno normal de los mamíferos adultos, con conservación de la actividad enzimática hasta la edad adulta resultado de una mutación genética.

Se considera la deficiencia enzimática más frecuente; más de la mitad de los adultos está afectada. Esta anomalía es especialmente frecuente en individuos de orígenes africano. Asiático, mediterráneo y estadounidense; la tolerancia a la lactosa es muy prevalente en el norte de Europa.

La intolerancia a la lactosa se diferencia de la alergia a las proteínas de la leche. Los individuos alérgicos a la leche de vaca pueden consumir leches alternativas. Sin embargo, todas (de vaca, cabra u oveja) contienen lactosa. Los productos lácteos como el queso y la mantequilla incluyen proteínas de la leche, razón por la cual no pueden comerlos las personas con alergia real, aunque contienen cantidades inocuas de lactosa.

Casi todos los individuos con intolerancia a la lactosa de origen genético pueden tolerar al menos 5g de lactosa contenida en 100 ml de leche sin presentar síntomas.

Los síntomas gastrointestinales atribuidos por muchos individuos a la intolerancia a la lactosa pueden representar una forma de síndrome de colon irritable de causa aún desconocida. En términos de la proporción en la cual los síntomas son efectos de la lactosa en pacientes con mala digestión, no hay diferencia reconocible entre la leche entera y descremada; las recomendaciones para tales individuos de utilizar productos lácteos de leche entera para atenuar los síntomas carecen de fundamento.

Para los individuos con intolerancia a la lactosa que consumen más de 15g por día del hidrato de carbono se dispone de una variedad de productos sin lactosa o con hidrólisis de ésta.

La alimentación libre en lactosa se utiliza para personas que presentan flatulencia, dolor abdominal y diarrea asociados a la ingestión de productos que contienen lactosa (azúcar de la leche), como la leche, los quesos frescos (panela, Oaxaca, requesón, cottage), el yogur, etc. Los quesos maduros contienen menos cantidad de lactosa, el caseinato de calcio no contiene lactosa.

Alimento

Medida y cantidad

Contenido aproximado de lactosa (g)

Leche condensada

1 taza (240 ml)

35.0

Leche evaporada

1 taza (240 ml)

24.0

Leche en polvo

30 g

15.5

Leche entera semidescremada y descremada

1 taza (240 ml)

10 a 12

Helado normal y bajo en grasa

½ taza (60 g)

6 a 9

Leche de cabra

1 taza (240 ml)

8.1

Yogur

1 taza (60 g)

6.0

Queso cottage, panela

1 taza (60 g)

5.5

Leche hidrolizada

1 taza (240 ml)

3.0

Sherbet

½ taza (60 g)

2.0

Queso camembert

30 g

0.8

Crema

30 g

0.8

Queso parmesano, gouda

30 g

0.7

Crema dulce

1 cucharada (15 g)

0.6

Crema ácida

1 cucharada (15 g)

0.5

Queso amarillo

30 g

0.5

Mantequilla

1 cucharadita (5 g)

Trazas

Bibliografía

“Manual de dietas normales y terapéuticas”, Pérez Lizaur Ana Bertha, Editorial la prensa médica mexicana, 5aq. Edición, PPP. 202.

“Nutrición en la práctica clínica”, L. Katz David, Editorial Wolters Kluwer, 2da Edición, PP. 277-278.

domingo, 19 de junio de 2011

Dieta en Diabetes

Se caracteriza por un déficit absoluto o relativo de insulina, lo que origina hiperglucemia, con tendencia a afectación de pequeños y grandes vasos a largo plazo. El déficit de insulina se debe a un defecto de su secreción, de su acción, o de ambas.

La hiperglucemia mantenida se asocia a alteraciones a largo plazo de múltiples órganos, especialmente riñón, ojos, sistema nervioso, corazón, y vasos sanguíneos, en relación con la aparición de microangiopatía y microangiopatía. Las complicaciones crónicas son, por lo tanto, nefropatía, retinopatía, neuropatía periférica y/o autónoma y enfermedad cardiovascular. Además de estas complicaciones crónicas, en la evolución de la enfermedad pueden aparecer complicaciones agudas, como la hipoglucemia, la cetosis y la situación hiperosmolar.

La diabetes mellitus se considera en la actualidad uno de los problemas principales de salud. Su prevalencia aumenta a medida que se incrementa la esperanza de vida de la población.

La diabetes mellitus se caracteriza por un déficit absoluto o relativo de insulina, debido a un defecto de su secreción, de su acción o de ambas. En algunos pacientes en situaciones de estrés metabólico, la elevación de las hormonas contrainsulares y de ciertas citoquinas puede desarrollar un cuadro similar a la diabetes mellitus se originan alteraciones del metabolismo no sólo de los hidratos de carbono, sino también de las proteínas y de los lípidos.

Diabetes Mellitus tipo 1 (DM1) Resultado de la destrucción de las células beta del páncreas; la mayoría de los casos cursa con deficiencia absoluta de insulina.

Diabetes Mellitus tipo 2 (DM2) Consecuencia de un defecto progresivo en la secreción de insulina o un incremento en la resistencia a ella.

Otros tipos de diabetes. Pueden deberse a causas genéticas, enfermedad exócrina del páncreas o exposición a drogas o sustancias químicas.

Diabetes Mellitus Gestacional (DMG). Se diagnostica durante el embarazo.

Para evitar la aparición de complicaciones, el paciente diabético debe realizar ejercicio físico de forma habitual, mantener las pautas establecidas en su dieta e iniciar tratamiento farmacológico con antidiabéticos orales o insulina cuando sea necesario.

La dieta recomendable para un paciente diabético debe contener entre 10 y 20% de las calorías totales en forma de proteína, no más de 20% como grasa saturada y poliinsaturada y el resto, 60-70% del valor calórico total, en forma de grasa monoinsaturada e hidratos de carbono. Esto significa que la dieta del paciente diabético debe ser variada, incluyendo alimentos como cereales integrales, legumbres, fruta, verdura y lácteos descremados. Si se precisa aumentar la grasa monoinsaturada se pueden incorporar a la dieta alimentos como aceite de oliva, aceitunas, aguacate y frutos secos, con el objetivo de alcanzar y mantener un control glucémico y un peso próximos a los normales.

Existen situaciones especiales en la vida del diabético que hacen que la dieta deba adaptarse: edad, embarazo, enfermedades intercurrentes, obesidad, hipertensión arterial, hiperlipidemia e insuficiencia renal. En caso de precisar nutrición artificial, las indicaciones, el tipo de soporte nutricional y el desarrollo de complicaciones son similares a los de los pacientes sin diabetes

La nutrición artificial en pacientes diabéticos exige una adaptación individualizada de la prescripción de macronutrientes y del tratamiento farmacológico hipoglucemiante.

Fibra.

La fibra alimentaria debe de estar presente en la dieta de la diabetes mellitus, aunque no existen diferencias en las recomendaciones de la cantidad o el tipo de fibra, en comparación con la población general,

La fibra insoluble, como la que está presente en los cereales o el arroz integrales, modifica poco la glucemia posprandial y tiene mayor influencia sobre la masa fecal y el tiempo de tránsito intestinal.

La fibra soluble, que se halla preferentemente en frutas, verduras y legumbres, sí se puede disminuir la glucemia posprandial, la glucemia diaria media y la frecuencia de hipoglucemias. Por eso, su consumo habitual puede reducir los requerimientos de insulina.

La fibra alimentaria puede mejorar también el perfil lipídico por disminución compensadora del consumo de alimentos ricos en grasa y cambios en el metabolismo lipídico, que conducen a concentraciones menores de LDL-C

Edulcorantes artificiales

El uso de edulcorantes artificiales es aceptable, sin riesgos para la salud en las dosis comunes en alimentación humana. Las bebidas con edulcorantes artificiales pueden sustituir a las bebidas refrescantes habituales que producen mayores elevaciones de glucemia.

Alcohol

Las bebidas alcohólicas pueden ser una fuente de calorías que debe ser tenida en cuenta. Además de dificultar la pérdida de peso, pueden aumentar la hipertrigliceridemia en pacientes predispuestos a esta alteración. El consumo de alcohol aumenta el riesgo de hipoglucemia si no se consume con alimentos. Por estas razones, se suele aconsejar a los pacientes con diabetes mellitus que eviten la bebida de alcohol o la limiten a unos 15g/día en mujeres (una bebida al día) y a 30g/día en varones (dos bebidas al día)

En pacientes diabéticos bien controlados la ingesta de alcohol en cantidad modera no está contraindicada. Si se ingiere alcohol, se debe consumir con los alimentos y se debe contabilizar el aporte calórico (7kcal/g), intercambiándolo por 1g de grasa o dos raciones de intercambio de grasa.

“Tratado de Nutrición” Tomo IV, Ángel Gil, Editorial Medica Panamericana, 2da Edición, PP. 473, 479, 480, 489.

“Nutriología Medica” Esther Casanueva, Editorial Medica Panamericana, Tercera Edición, PP.476

Dieta Hiposodica

La ingestión de sodio en la dieta se controla para mantener el estado de hidratación, impedir la retención de líquidos o la hipertensión y para facilitar el manejo de la insuficiencia hepática, renal y cardiaca.

La pielonefritis y el riñón poliquistico son estados patológicos en los que se pierde sodio y por lo general aumenta su requerimiento. Las dietas controladas en el contenido de sodio son:

Plan de alimentación de cuatro mil a cinco mil miligramos de sodio 8174 a 217 miliequivalentes)

Es una alimentación prácticamente normal, que limita el consumo de los alimentos que han sido salados para su conservación (por ejemplo, cecina, bacalao, machaca, aceitunas, etc.)

Plan de alimentación de dos mil miligramos de sodio (87 miliequivalentes)

Implica una restricción leve. Es una alimentación normal, que limita los alimentos que se conservan por medio del salado, los embutidos, los productos de salchichonería, botanas, y los enlatados ( a excepción de los almíbares). Se permite cocinar con pequeñas cantidades de sal, pero prohíbe la sal de mesa.

Plan de alimentación de mil miligramos de sodio (43 miliequivalentes)

Implica una restricción modera,. En este plan alimentario no se debe agregar sal al preparar los alimentos y menos aún en la mesa. Se eliminan los embutidos. Los productos de salchichonería, los enlatados y los alimentos que contengan conservadores ricos en sodio, como el benzoato de sodio, el glutamato monosódico, y el nitrato de sodio, entre otros. Los alimentos salados como botanas saladas, aceitunas, nueces, cacahuates, cecina, machaca o bacalao se eliminan, a la vez que se restringen los productos de panadería a cuatro raciones como máximo y la leche se utiliza con moderación.

Plan de alimentación de 500 miligramos de sodio (22 miliequivalentes)

Implica una restricción severa. Esta dieta se debe utilizar por periodos cortos o sólo para exámenes de laboratorio. La alimentación es limitada y se eliminan el pan y las pastas; entre los cereales sólo se permite la tortilla de maíz sin conservadores. Se restringen las verduras ricas en sodio (como zanahoria, espinacas, apio, betabel, y acelgas).

Plan de alimentación de 250 miligramos de sodio (11 miliequivalentes)

Implica una restricción estricta. No se recomienda aplicar esta dieta, pero en casos muy específicos se podría utilizar por periodos muy cortos o para exámenes de laboratorio.

La alimentación es limitada, la leche debe de ser baja en sodio y se restringe la cantidad de proteína. También se controla el contenido de sodio del agua para beber.

Las principales sugerencias en relación con las dietas modificadas en el contenido de sodio son:

La modificación debe recomendarse en términos de miligramos o miliequivalentes

La restricción de sodio depende de la severidad del padecimiento y del uso de los diuréticos

La posibilidad de utilizar sustitutos de la sal debe especificarse, ya que la mayoría de estos contienen potasio y puede haber contraindicación para su uso.

Los medicamentos, principalmente los antiácidos, contienen cantidades importantes de sodio, por lo que se debe vigilar su prescripción.

Las comidas preparadas, rápids y las comidas en restaurantes, por lo general son ricas en sodio, por lo que deben evitarse.

Los platillos deben ser apetitosos. Para Ello se pueden utilizar hierbas y especias que den sabor a los alimentos.

El chile en su infinidad de variedades y preparaciones puede aumentar la palatabilidad de los platillos y así mejorar el apetito de los pacientes.

Las dietas con restricción severa de sodio deben considerar siempre el contenido de sodio del agua que ingiera la persona.

Las dietas de menos de 1500 miligramos de sodio son difíciles de consumir y diseñar, por lo que sólo se deben recomendar cuando el sujeto reciba un beneficio real en su tratamiento.

Bibliografía

Pérez Lizaur Ana Bertha, Marván Laborde Leticia, “Manual de dietas normales y terapéuticas, los alimentos en la salud y la enfermedad” PP. 207:209. 5ta Edición 2007.

miércoles, 15 de junio de 2011